Anastomosis esofágica (tratamiento de atresia de esófago)
Anastomosis esofágica (tratamiento de atresia de esófago)
Esta cirugía reconecta el esófago cuando el niño nace con una interrupción (atresia), lo que impide alimentarse. Es una intervención neonatal crítica, que requiere evaluación rápida y seguimiento intensivo.


(Cirugía neonatal para reconectar el esófago y permitir una alimentación normal en recién nacidos)
¿Qué es la atresia de esófago?
La atresia esofágica es una malformación congénita en la que el esófago —el tubo que lleva el alimento de la boca al estómago— no está completamente formado.
En lugar de estar unido, termina en un fondo de saco o puede estar comunicado anormalmente con la tráquea (fístula traqueoesofágica).
Esto impide que el bebé pueda alimentarse y representa una urgencia neonatal que requiere cirugía en los primeros días de vida.
¿Por qué se realiza la cirugía?
Porque sin reconexión, los alimentos y la saliva no pueden llegar al estómago, provocando tos, asfixia y neumonía por aspiración.
La anastomosis esofágica es la cirugía que restablece la continuidad del esófago, permitiendo al bebé alimentarse con normalidad.
Además, previene infecciones respiratorias y complicaciones derivadas del paso de líquido a los pulmones.
¿Cómo se realiza la anastomosis esofágica?
El procedimiento depende del tipo y la distancia entre los extremos del esófago.
Los pasos generales incluyen:
Acceso torácico (toracotomía o toracoscopía).
Identificación del segmento superior e inferior del esófago.
Cierre de la fístula traqueoesofágica (si existe).
Unión directa de los extremos del esófago (anastomosis término-terminal).
En casos donde los extremos están muy separados (“gap largo”), se puede requerir una cirugía en dos tiempos o el uso de técnicas de elongación esofágica progresiva.
Cuidados y recuperación posoperatoria
Internación neonatal con ventilación y nutrición parenteral.
Evitar presión o esfuerzo en la zona torácica durante los primeros días.
Control radiológico con contraste para verificar la unión antes de iniciar la alimentación.
Inicio progresivo de alimentación por sonda, y luego oral.
El seguimiento a largo plazo incluye controles de deglución, crecimiento y función respiratoria, con acompañamiento de nutrición y fonoaudiología si es necesario.