Cirugía de reducción de invaginación intestinal en niños

Cirugía de reducción de invaginación intestinal en niños

Se realiza cuando el intestino se pliega sobre sí mismo, causando obstrucción. Si no se resuelve por medios no invasivos, se hace una intervención para desinvaginar y evaluar la viabilidad del tejido.

¿Qué es la invaginación intestinal?

La invaginación intestinal ocurre cuando un segmento del intestino se desliza dentro de otro, como un telescopio. Esta condición provoca obstrucción intestinal, dolor abdominal, vómitos y sangre en las heces. Es una urgencia pediátrica: requiere diagnóstico y tratamiento rápido para evitar daño intestinal. En algunos casos se resuelve con métodos no invasivos (enema neumático o con contraste); si no hay respuesta, se realiza cirugía de reducción.

¿Cuándo se necesita operar?

La cirugía está indicada cuando:

  • El intento de reducción por enema no tiene éxito.

  • Existen signos de perforación intestinal o peritonitis.

  • El cuadro es recurrente o hay una lesión que actúa como “cabeza de invaginación” (por ejemplo, pólipo o divertículo).

En estos casos, la reducción quirúrgica permite liberar el segmento afectado y evaluar la viabilidad del intestino.

¿Cómo se realiza la cirugía?

El procedimiento se realiza con anestesia general y puede abordarse de forma laparoscópica o abierta, según la situación clínica.

  1. Exploración del abdomen para localizar el segmento invaginado.

  2. Reducción manual cuidadosa, evitando daño en la pared intestinal.

  3. Evaluación de la perfusión intestinal: si el intestino está viable, se preserva; si hay necrosis, se reseca el segmento afectado y se realiza anastomosis intestinal.

  4. Cierre y control del tránsito intestinal.

El objetivo es resolver la obstrucción sin resecar más de lo necesario, priorizando la recuperación completa.

Recuperación y cuidados posteriores

  • Internación breve con control de dolor, hidratación y función intestinal.

  • Alimentación progresiva tras la recuperación del tránsito.

  • Evitar esfuerzo físico por unas semanas.

  • Controles de seguimiento para prevenir recurrencias o adherencias.

El alta suele darse entre 3 y 5 días después de la cirugía.

“Si tu hijo presenta dolor abdominal intenso, vómitos o sangre en las heces, evaluar rápidamente el caso y, si es necesario, realizar una reducción quirúrgica segura para evitar complicaciones y asegurar una recuperación completa podría ser lo mejor.”