Implante de catéter de diálisis peritoneal en niños

Implante de catéter de diálisis peritoneal en niños

La diálisis peritoneal es una alternativa segura para niños con insuficiencia renal que necesitan depuración fuera del hospital. Permite realizar el tratamiento en casa, con acompañamiento familiar y controles periódicos. Cuando el nefrólogo lo indica, realizó el implante de un catéter peritoneal para iniciar o planificar la diálisis.

¿Qué es el catéter de diálisis peritoneal?

Es un tubo flexible de silicona (habitualmente tipo Tenckhoff) que se coloca dentro de la cavidad abdominal, aprovechando la membrana natural del peritoneo como filtro. Una parte del catéter queda bajo la piel y sale por un orificio de salida discreto en el abdomen. Por ese acceso se infunde y drena el líquido de diálisis. El objetivo es que el catéter sea cómodo, seguro y durable, con buen flujo para realizar los intercambios sin dolor.

Tipos de técnicas de implantación

Se elige la técnica según la anatomía y antecedentes:

  • Laparoscópica: a través de pequeñas incisiones, se visualiza la cavidad, libera adherencias, posiciona la punta del catéter en el fondo de saco pélvico y, si es necesario, se realiza omentopexia para evitar obstrucciones.

  • Miniabierta (pequeña incisión): se coloca el catéter de forma directa con tunelización subcutánea y cuff de anclaje para disminuir infecciones.

  • Percutánea (seleccionada): con guía y anestesia local/sedación en pacientes específicos.

Siempre se prueba el flujo de entrada y salida, se fija el catéter y cuida el sitio de salida para una cicatrización adecuada.



¿Qué esperar después de la cirugía?

El procedimiento suele ser ambulatorio. Puede haber molestia leve los primeros días, que se maneja con analgésicos simples. Se indica vendaje limpio y seco, control del dolor y restricción de esfuerzos. Generalmente esperamos un período de “maduración” de 10–14 días antes de iniciar diálisis plena; a veces se realiza flushes suaves de prueba. El equipo de nefrología entrena a la familia en higiene, conexiones, intercambios y alarmas. Señales de alerta: fiebre, dolor abdominal intenso, secreción o enrojecimiento progresivo del orificio de salida.

Cuidados del orificio de salida y prevención de peritonitis

Se enseña a la familia la higiene diaria, fijación del catéter para evitar tironeos y cambio de apósitos. La peritonitis es la complicación más relevante: se manifiesta con dolor abdominal difuso, fiebre o líquido turbio. Ante estos signos, se indica consulta inmediata para tomar cultivo e iniciar antibióticos. Un buen cuidado del orificio y técnica aséptica reducen este riesgo de manera significativa.

¿Qué pasa cuando ya no se necesita?

Si el niño recupera función renal o recibe trasplante, se retira el catéter con una cirugía breve y un cuidado local sencillo. La mayoría retoma su actividad habitual en pocos días.