Resección de tumores abdominales pediátricos

Resección de tumores abdominales pediátricos

Cirugías oncológicas que buscan extraer masas abdominales como nefroblastomas o neuroblastomas. Requieren planificación con equipos especializados y controles posoperatorios estrictos.

¿Qué son los tumores abdominales en niños?

Los tumores abdominales pediátricos son masas o crecimientos anormales dentro del abdomen que pueden originarse en órganos como el riñón, las glándulas suprarrenales, el hígado o el intestino. Aunque muchos son benignos, algunos requieren tratamiento oncológico especializado, como el nefroblastoma (tumor de Wilms) o el neuroblastoma. La resección quirúrgica es un paso clave para el diagnóstico, el control local y, en muchos casos, la cura completa.

¿Cuándo se indica la cirugía?

La cirugía se indica cuando:

  • El tumor fue detectado por ecografía o tomografía.

  • Hay aumento de volumen abdominal visible o palpable.

  • El tumor compromete la función de un órgano.

  • Se requiere biopsia diagnóstica o resección completa.

La decisión se toma dentro de un equipo multidisciplinario (oncología, cirugía pediátrica, radiología y anatomía patológica), para garantizar la máxima seguridad y la estrategia más efectiva según el tipo de tumor.

¿Cómo se realiza la resección de un tumor abdominal?

La cirugía se adapta a la ubicación y extensión del tumor:

  1. Abordaje laparoscópico o abierto según el tamaño y la seguridad de la resección.

  2. Identificación y preservación de estructuras vitales (vasos, uréter, intestino).

  3. Extracción del tumor completo, evitando su ruptura.

  4. En algunos casos, resección parcial de órgano (p. ej., nefrectomía parcial).

  5. Control intraoperatorio para asegurar márgenes libres y envío del tejido a anatomía patológica.

El objetivo es eliminar toda la lesión sin comprometer la función de los órganos sanos.

Recuperación y cuidados posteriores

  • Internación para control del dolor, función renal y tolerancia digestiva.

  • Alimentación progresiva a medida que el tránsito intestinal se normaliza.

  • Controles de laboratorio e imágenes posoperatorias.

  • Acompañamiento con el equipo de oncología pediátrica cuando el caso lo requiera.

El alta suele darse en pocos días, y la recuperación completa se alcanza en 2–4 semanas, dependiendo del tipo de cirugía.

“Si tu hijo fue diagnosticado con una masa o tumor abdominal, no dudes en consultarme. Como cirujano pediátrico en Paraná, trabajó junto a equipos para planificar una resección segura y completa, con acompañamiento integral durante todo el tratamiento.”